2 may 2012

¿Cómo es la vida en una ecoaldea?

Casi todas las actividades del hombre generan algún impacto en el medioambiente. Las ecoaldeas parecen haber encontrado una respuesta a cada interrogante.

A casi 120 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en las afueras del pueblo Navarro, está la Ecovilla Gaia, un lugar completamente sostenible. Allí producen su propia energía, construyen sus casas de manera eficiente para la climatización, producen la mayoría de sus alimentos  y reciclan y tratan todos los desechos, inclusive los  generados por el cuerpo humano.
La aldea fue fundada en 1996 por Gustavo Ramírez y Silvia Balado. Tiene una extensión de 20 hectáreas y en la actualidad viven 9 personas. Allí se aplican los fundamentos de la Permacultura, una corriente nacida en los años 70 en Australia que plantea una ética medioambiental  con  los siguientes pilares: el cuidado de las personas, la preservación del medioambiente, la agricultura sustentable y la limitación del consumo.
Gustavo es quien  conduce las visitas guiadas  y explica cómo funciona cada pieza de la aldea para conformar  un todo sostenible. Durante el recorrido se ve cómo cada problema ha sido resuelto con tecnologías favorables al medioambiente.

Aguas grises

 “Son todas aquellas aguas que contienen champú, jabón o detergentes y que en las ciudades quedarían inutilizables. Aquí, nosotros hemos hecho un tratamiento especial completamente natural: hicimos un canal de 16 metros de filtrado natural con piedra y arena”, relata Gustavo mientras lleva a los visitantes en la visita guiada.
Otra de las maravillas del canal de aguas grises es que está íntegramente sembrado de achiras y totoras, dos plantas que depuran el agua hasta dejarla clara y utilizable nuevamente para el riego.

Los desechos

“Las cloacas son un  factor que sólo generan contaminación y deuda”, afirma Gustavo. Por eso en Gaia utilizan los baños secos. Los inodoros están divididos para separar los desechos líquidos de los sólidos: la orina, que posee nutrientes, es recolectada y luego diluida con cuatro partes de agua para su utilización como fertilizante; de la materia fecal se encargan las lombrices rojas californianas criadas bajo tierra que la convierten en humus. Nada se desecha.


Estos breves videos hechos por Canal Encuentro en Gaia muestran el funcionamiento de las energías en la aldea. (Parte 1)



 Los alimentos

“Nosotros cultivamos la mayoría de nuestros alimentos y los que no, los conseguimos en huertas vecinas.  El único alimento animal que consumimos y producimos acá es la miel”, cuenta Gustavo. La agricultura es una de las actividades que más daña a la tierra debido a la cantidad de agroquímicos y productos industriales que vierte sobre las plantas y la tierra.
En Gaia, la agricultura es cien por ciento natural. Gustavo muestra un árbol y un arbusto enredados entre sí y explica: “Esta es una acacia blanca, y éste es un kiwi. En la agricultura tradicional y destructiva para producir kiwis es necesario, alambrado para el campo, pesticidas, fertilizantes, mano de obra, agregado de hidrógeno artificial a la tierra, alambre y palos para conducir la planta, transporte y luego llega a las manos de la gente. Todo lo que mencioné no hace más que contaminar y encarecer el producto, cuando la solución es mucho más simple y natural y se llama asociación de especies que consiste en plantar una especie que ayude a la otra. Por ejemplo, el kiwi y la acacia blanca: mientras que el primero necesita mucho hidrógeno y algo rígido para apoyarse y crecer, la segunda le sirve de apoyo con su tronco y la producción excesiva de hidrógeno que necesita el kiwi”.
Además Gaia cuenta con su propio banco de semillas obtenidas de las mismas plantas de la villa y almacenadas de forma natural en compartimientos frescos y oscuros que no necesitan refrigeración eléctrica. Con ellas siembran o hacen intercambio por otros productos alimenticios que no se producen en la aldea.

El calor del hogar
Construcciones de Gaia.  (Foto:http://www.gaia.org.ar/fotos/const_06.htm)


Las casas de la ecoaldea están construidas con una mezcla de agua, paja, tierra y arena y no tienen ladrillos. Las paredes tienen  unos 60 centímetros de espesor y sirven para mantener las viviendas frescas en verano y cálidas en invierno.  En las construcciones fueron probando distintos tipos de techos para evaluar su eficiencia. La mayoría de las casas tienen un techo de paja grueso y aislante, pero también hay un techo de chapa tradicional, que resultó ser la menos eficaz en materia de aislación y también hay una construcción que posee un techo verde, de tierra y pastos Las ventanas orientadas al norte captan más luz y calor a lo largo del día y las los pisos oscuros almacenan calor para la noche.
“Con el sol no es suficiente para calentar la casa en los días de invierno. Por eso utilizamos estufas de máxima eficiencia que generan hasta un 50 por ciento más de calor con la misma cantidad de leña que las tradicionales”, dice Gustavo.

Las energías

Gaia produce su propia energía. La electricidad proviene de tres aerogeneradores que giran con la fuerza del viento y de paneles solares. Toda la energía se acumula en baterías y mediante transformadores y conexiones subterráneas alimentan a toda la aldea.
Calentador de agua solar.
Los alimentos se cocinan en cocinas y hornos solares: son como lámparas que captan los rayos de sol y los concentran, en el centro está la olla y según Silvia,  la compañera de Gustavo, en menos de dos horas se puede hacer un guiso para 12 personas.
El agua caliente se obtiene de calentadores solares: se calienta con el sol en pequeños tubos y luego se almacena en un gran termo que puede preservar la temperatura durante varios días, aunque no haya sol.


Más sobre Ecoaldeas y Permacultura.


Si te pareció interesante el concepto permacultural y cómo funcionan las ecoaldeas, mirá este documental de difusión gratuita hecho en Chile.  




                                                                                    
                                                                                     MARIANA RAMBALDI

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