Casi
todas las actividades del hombre generan algún impacto en el medioambiente.
Las ecoaldeas parecen haber encontrado una respuesta a cada interrogante.
A casi 120
kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en las afueras del pueblo Navarro,
está la Ecovilla Gaia, un lugar
completamente sostenible. Allí producen su propia energía, construyen sus casas
de manera eficiente para la climatización, producen la mayoría de sus alimentos
y reciclan y tratan todos los desechos,
inclusive los generados por el cuerpo
humano.
La aldea
fue fundada en 1996 por Gustavo Ramírez y Silvia Balado. Tiene una extensión de
20 hectáreas y en la actualidad viven 9 personas. Allí se aplican los
fundamentos de la Permacultura,
una corriente nacida en los años 70 en Australia que plantea una ética
medioambiental con los siguientes pilares: el cuidado de las
personas, la preservación del medioambiente, la agricultura sustentable y la
limitación del consumo.
Gustavo
es quien conduce las visitas guiadas y explica cómo funciona cada pieza de la
aldea para conformar un todo sostenible.
Durante el recorrido se ve cómo cada problema ha sido resuelto con tecnologías
favorables al medioambiente.
Aguas grises
“Son todas aquellas aguas que contienen champú, jabón o detergentes y que en las
ciudades quedarían inutilizables. Aquí, nosotros hemos hecho un tratamiento
especial completamente natural: hicimos un canal de 16 metros de filtrado
natural con piedra y arena”, relata Gustavo mientras lleva a los visitantes en
la visita guiada.
Otra de
las maravillas del canal de aguas grises es que está íntegramente sembrado de
achiras y totoras, dos plantas que depuran el agua hasta dejarla clara y
utilizable nuevamente para el riego.
Los desechos
“Las
cloacas son un factor que sólo generan
contaminación y deuda”, afirma Gustavo. Por eso en Gaia utilizan los baños secos. Los
inodoros están divididos para separar los desechos líquidos de los sólidos: la
orina, que posee nutrientes, es recolectada y luego diluida con cuatro partes
de agua para su utilización como fertilizante; de la materia fecal se encargan
las lombrices rojas
californianas criadas bajo tierra que la convierten en humus. Nada se
desecha.
Estos breves videos hechos por Canal Encuentro en Gaia muestran el funcionamiento de las energías en la aldea. (Parte 1)
Los alimentos
“Nosotros
cultivamos la mayoría de nuestros alimentos y los que no, los conseguimos en
huertas vecinas. El único alimento
animal que consumimos y producimos acá es la miel”, cuenta Gustavo. La agricultura
es una de las actividades que más daña a la tierra debido a la cantidad de
agroquímicos y productos industriales que vierte sobre las plantas y la tierra.
En
Gaia, la agricultura es cien por ciento natural. Gustavo muestra un árbol y un
arbusto enredados entre sí y explica: “Esta es una acacia blanca, y éste es un
kiwi. En la agricultura tradicional y destructiva para producir kiwis es
necesario, alambrado para el campo, pesticidas, fertilizantes, mano de obra, agregado
de hidrógeno artificial a la tierra, alambre y palos para conducir la planta,
transporte y luego llega a las manos de la gente. Todo lo que mencioné no hace
más que contaminar y encarecer el producto, cuando la solución es mucho más
simple y natural y se llama asociación de especies que consiste
en plantar una especie que ayude a la otra. Por ejemplo, el kiwi y la acacia
blanca: mientras que el primero necesita mucho hidrógeno y algo rígido para
apoyarse y crecer, la segunda le sirve de apoyo con su tronco y la producción
excesiva de hidrógeno que necesita el kiwi”.
Además
Gaia cuenta con su propio banco de semillas obtenidas de las mismas plantas de
la villa y almacenadas de forma natural en compartimientos frescos y oscuros que
no necesitan refrigeración eléctrica. Con ellas siembran o hacen intercambio
por otros productos alimenticios que no se producen en la aldea.
El calor del hogar
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| Construcciones de Gaia. (Foto:http://www.gaia.org.ar/fotos/const_06.htm) |
Las
casas de la ecoaldea están construidas con una mezcla de agua, paja, tierra y
arena y no tienen ladrillos. Las paredes tienen unos 60 centímetros de espesor y sirven para
mantener las viviendas frescas en verano y cálidas en invierno. En las construcciones fueron probando
distintos tipos de techos para evaluar su eficiencia. La mayoría de las casas
tienen un techo de paja grueso y aislante, pero también hay un techo de chapa
tradicional, que resultó ser la menos eficaz en materia de aislación y también
hay una construcción que posee un techo verde, de tierra y pastos Las ventanas
orientadas al norte captan más luz y calor a lo largo del día y las los pisos
oscuros almacenan calor para la noche.
“Con el
sol no es suficiente para calentar la casa en los días de invierno. Por eso utilizamos
estufas de máxima eficiencia que generan hasta un 50 por ciento más de calor
con la misma cantidad de leña que las tradicionales”, dice Gustavo.
Las energías
Gaia
produce su propia energía. La electricidad proviene de tres aerogeneradores que
giran con la fuerza del viento y de paneles solares. Toda la energía se acumula
en baterías y mediante transformadores y conexiones subterráneas alimentan a
toda la aldea.
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| Calentador de agua solar. |
Los
alimentos se cocinan en cocinas y hornos solares: son como lámparas que captan
los rayos de sol y los concentran, en el centro está la olla y según Silvia, la compañera de Gustavo, en menos de dos horas
se puede hacer un guiso para 12 personas.
El agua
caliente se obtiene de calentadores solares: se calienta con el sol en pequeños
tubos y luego se almacena en un gran termo que puede preservar la temperatura
durante varios días, aunque no haya sol.
Más sobre Ecoaldeas y Permacultura.
Si te pareció interesante el concepto permacultural y cómo funcionan las ecoaldeas, mirá este documental de difusión gratuita hecho en Chile.
MARIANA RAMBALDI


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